lunes, 5 de mayo de 2008

Consumismo independiente

Y después de muchas vueltas, con una cuota de casualidad que abrió el horario apenas lo suficiente, hice a tiempo de ir a la FLIA.

El registro fotográfico corresponde a la sobresaturación de mi escritorio ayer a la vuelta, a la hora de vaciar el bolso para llenarlo nuevamente con los papeles del colegio en el que trabajo. Se comprueba nuevamente la regla: No puedo quedar mucho rato en una sala con impresos a la venta sin hacer desmanes con mi presupuesto, cualquiera que sea. Al menos he de decir que los precios me sorprendieron para bien, y casi compensaron el poco marketinero (enternecedor, a su manera) error de hacer una feria de libros antes del 5 del mes, donde prácticamente nadie cobró todavía y la mayoría estamos aún arrastrando los despojos del presupuesto de abril, en mi caso tan, pero tan espantosamente magro.
Durante la redacción de esta entrada recordé este post sobre mi estante de abajo, que ya tiene casi un año. Bien, desde entonces mi biblioteca creció como un hongo para comerse la pared chiquita de al lado del placard y desalojar el viejo equipo de audio de los estantes encima de mi cama. El último de esos se convirtió en el Estante de Abajo II, el de los que pesan más sobre mi cabeza. Y es el que recibió las adquisiciones de ayer, en el lugar en donde hasta hoy estuvieron los dos primeros tomos de la Divina Comedia que se supone que devuelva mañana.
Baste por hoy con esto. Si consigo hacerme del rato necesario mañana o pasado vendrá la segunda entrega, que ya no me da el tiempo para escribir hoy.

miércoles, 30 de abril de 2008

Deberes del ciudadano bocón

(Todavía no decido si vale la pena seguir escribiendo acá. Pero deshacerse de los tachos puede ser problemático a la hora de saber qué hacer con garabatos como el que sigue).

Típica reunión familiar, laboral, o de viejos (y queridísimos, muchas veces) amigos que comparten pocas taras con uno. Alguien (muchas veces uno mismo, de hecho) narra una situación particularmente extraña o ridícula, o bien una de esas historias de vida que bien podrían pasar por la versión actualizada de una novelita bizantina. La arena está echada, nada más hay que esperar a que el discurso parezca llegar a su final para que se termine de formar la lagaña molesta de una exclamación que todos los que abrimos la boca de más y contamos en el contexto equivocado que no le hacemos demasiado asco a pasar algunas horas manchando páginas en blanco escuchamos más seguido de lo saludable: “¡Pero deberías escribir sobre eso!”

Ante lo cual, claro, uno siempre se ve en una situación un tanto incómoda, en la que el cariño o el respeto impiden decir lo que haría falta. Sí, claro, mañana mismo me pongo a escribir guiones para películas yanquis de clase B, o lo que es mejor, me sumo al curro de los que entienden que hay que “ser actual”, hay que “ser narrador joven” y escribir escrachos casi sin trama en lenguaje fingidamente oral para dar cuenta de situaciones que, eso sí, sólo pueden ocurrir de 1998 a esta parte. Capaz que hasta le puedo agregar algo de sexo y/o dos o tres personajes marginales bien estereotipados, todavía mejor. Por cierto, ese último recurso no vendría mal si me decido por los guiones, tampoco. Seguro que me cuesta menos venderlos.

Sonrisita sin comprometerse, alguna palabra incoherente murmurada a tiempo, un “puede ser” que desliga el tema como un nudo aceitado que se corre para soltar el cambio de tema, para irse bien lejos de ahí, a contar que los horarios de trabajo, que la inflación, o el monotributo que habría que cancelar, o las películas que estrenan la semana que viene.

viernes, 11 de abril de 2008

Sonido de hojas que se arrugan, pero no el de la papelera de reciclaje

Estuve varios días tratando de escribir un post sobre Inolvidables Veladas de Marcelo Cohen, novelita breve que terminé de leer si mal no recuerdo (el tiempo me resulta un tanto amorfo últimamente) a principios de la semana pasada. Todavía tengo la esperanza de poder sentarme con la cabeza bien centrada y escribir algo que se parezca a una reseña al respecto, pero por el momento me rindo. Apenas dejaré asentada mi perplejidad frente a un relato más obvio que película de Hallmark Channel, narrado en un lenguaje pretencioso y con un dejo de moralina posmo (sí, eso también existe, señora), pero que aún así se las arregla para tener momentos sorprendentemente altos, lo suficientemente bien ubicados como para dudar a la hora de decidir si justifican o no todo el resto. O al menos casi.

Por hoy entonces bastará con un post misceláneo, retazos de crónicas desorganizadas.

Como la de ayer, día corto de tan largo, en el que llegué tarde a mi primera salida BAFICI (primera fuera de broma, jamás había ido) y me perdí los primeros cortos de Chacun son Cinéma. Creo que en teoría debí habérmelo perdido completo. Entré a la sala en medio de un caos en el ingreso al cine armado por los que venían a ver la otra película que se iba a proyectar, siguiendo a un tipo que tenía también cara de llegotardeojaláquenohayaempezadoahorario. Una empleada nos pescó, nos miró con algo de lástima y nos urgió: “Entren rápido que no los vieron”. En mi despiste, necesité que me lo dijera dos veces.

Por lo menos valió en algo la corrida. Un par de cortos estuvieron realmente buenos. Una pena el cine (se trata del Atlas Santa Fe, lamentablemente todas las películas que voy a ver las saqué ahí), que tenía un problemita con el proyector (la parte de arriba de la imagen se salía de foco, especialmente si se trataba de planos muy luminosos), y un operador medio dormido que no se daba cuenta cuando los subtítulos en español se tildaban (lo que era a cada rato), con el subsiguiente rechifle general de la pobre gente que no podía seguir los subtítulos en francés que, esos sí, estuvieron ahí todo el tiempo.

También podría decir algo de hoy, uno de esos pocos días del año en los que resulta más cómodo leer en las mesas de afuera de MacPancho que quedarse adentro de cualquiera de los bares que nos viven todos los días. Podría contar que se acercó un muchacho que debe rascar apenas la mayoría de edad, con un pilón de copias de su novelita editada a pulmón. Todavía no me explico por qué gasté $15 en comprársela. Supongo que en parte fue el hecho de encontrar que al menos el primer tramo que llegué a leer (tenía la estrategia de prestarlos un rato para que uno decidiera) daba muestras de estar por lo menos algo mejor escrito que algún que otro bodrio (¿)narrativo(?) incluido en alguna antología muy irregular de cuyo nombre no quiero acordarme. O tal vez habrá sido la combinación de eso con las faltas de ortografía desperdigadas por el texto, todavía no termino de saber si como recurso conciente, como marca de soberbia (aquello de pero lo que yo escribí no lo toca nadie, ni el corrector de Word (lo que como en la última entrada se comprobó puede ser hasta contraproducente, admitámoslo)) o, simplemente, por mera falta de recursos. El librete trae el mail del responsable, así que supongo que cuando le dedique un rato y lo termine le preguntaré. Pero en todo caso, la ortografía caótica (insisto, hasta mi alumnado de polimodal pesca bien rápido la mnemotécnica infalible que hace imposible equivocarse y escribir “envergadura” con “mb” en lugar de con "nv") y lo llevadero del texto formaban una yunta despareja que merecía leerse. Al menos en apariencia. Tal vez fue sólo que cobré ayer, y como estoy dulce es más fácil que un escritor novel que se gastó en tratar de publicar algo me de un poco más de pena. No sé.

Por lo pronto aquello de que no sé administrar mis gastos, especialmente si me ponen hojas impresas y encuadernadas con algún atractivo mínimo enfrente, es cierto. Ya a la vuelta del cine pasé por Parque Rivadavia con intenciones de no comprarme nada, y me volví con Samuel Beckett, las huellas en el vacío de Lucas Margarit (con ese tengo excusa, se supone que debo una monografía beckettiana todavía) y con Lo Sagrado y lo Profano de Mircea Elíade, que vaya uno a saber cuándo me va a dar el tiempo para leerlo.

Si sigo tirando palabras al tacho, seguro que no va a ser hoy.

jueves, 3 de abril de 2008

Ortografía, o la grafía del...

Hay que reconocer que quienquiera que haya armado el corrector ortográfico de Word tuvo su cuota de sentido del humor:




Bueno, si le creemos a la RAE alguien debe existir que la escriba así. Igual, me parece que es necesario haber consumido el líquido en cuestión para ello.

jueves, 27 de marzo de 2008

-ponga su sonido de grillos preferido en la barra de título-

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"¿realidad esta pesadilla irreal, esta danza de idiotas al borde del abismo?"

-J.C.


—Pensaba dejar pasar la semana con el post irrelevante de ayer, suerte de pequeño minuto de silencio. Supongo que el bombardeo de información fue más fuerte.—

miércoles, 26 de marzo de 2008

Generación espontánea



Frío, los jeans llenos de arena y de aburrimiento pacífico, el mate cada vez más helado, y la mano que se pierde en la arena para dar forma a monstruos casi informes, venidos de quién sabe donde.



Agréguele una pizca de Cortázar, un kilo de tren y algo de agua, y salen unas minivacaciones de tres días ideales para espolvorearlas con el azúcar incierta de la memoria, esa colección de insectos resecos.





Ah, para hacerle justicia a Mar del Plata, hay que agregar, claro, la concreción tardía de una pequeña fantasía infantil, las iniciales en segundo lugar en los high scores del WonderBoy, y sólo porque no recordaba que en la versión máquina (no es así en Adventure Island, la versión family) no es lícito matar monstruos en el ladrillo-elevador.

martes, 11 de marzo de 2008

2 en 1

No recuerdo cómo fue que llegó esto a mi divshare, pero acabo de verlo, con algo de sorpresa, en mi dashboard, subido quién sabe cuándo y vaya uno a saber para qué. Y no está para desaprovecharlo. Se trata de "Game shows touch our lives" de The Mountain Goats.





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Una manía vieja que no termino de entender: siempre que tengo que dar un examen o hacer cualquier otra cosa que me demande mucho tiempo, mucha concentración y tenga una fecha tope, me entran unas ganas irrefrenables de escribir algo. Normalmente, si es que estoy en casa y tengo los medios, es el momento en el que se me da por componer algo que se parezca a una canción. Ayer la urgencia de escribir en mal momento me tomó en plena biblioteca puanera. Lo que salió fue esto.

Holograma en una vieja película de ciencia ficción

Cuerpo de humo, saturás mi aire
con esta tu falta, cuerpo de luces
que no toca mis manos, cuerpo de voz
cuerpo de lluvia que cae hacia arriba

cuerpo de luces, dejás caer tu fantasma
acá cerca de vez en cuando, cuerpo de lluvia
de ensueños que casi me rozan, cuerpo de humo
cuerpo de voz que te aleja de mí

cuerpo de lluvia, y yo en este encierro
detrás de la ventana, cuerpo de voz
al alcance de la sombra que me falta, cuerpo de luces
cuerpo de humo que se dispersa siempre

tan pero tan desesperantemente a tiempo.

domingo, 9 de marzo de 2008

Seven months - Only you

How can I forget you?
Disregard how I feel?

Una pila grande de trabajos de alumnos por leer.

Why should I forgive you
after all that I've seen

Portishead. Cuánto hace que no escuchaba esto. Al primer tema me extrañó, pero ahora, en Seven Months que es el track 8 del album que puse (había escrito "disco", ¿por qué lo cambié?)

There's no time to rest
or to reconsider
(tan cierto, ya que estamos)

me doy perfecta cuenta de por qué enterré este album en uno de mis compilados monstruosos en dvd y me olvidé de su existencia.


We suffer every day, what is it for?

Tan uppy, por cierto.

Por hoy entonces dormirán ya los papeles cubiertos de caligrafía adolescente. Me tocará levantar de la cama, fiera durmiente, la compilación de cantigas galaicoportuguesas en la que me convendría seguir trabajando.


It's only you who can tell me apart

Antes de que empiece Elysium, track 10. No puedo darme el lujo de escribir mucho en estos días.

domingo, 2 de marzo de 2008

El mes de marzo se balanceaba sobre la tela de una araña

No me puedo acordar de cuál de las Brontë se contaba que tenía por costumbre escribir en la cocina, mientras tenía el cordero en el fuego. Está visto que es una capacidad que yo no tengo. Tal vez tenga que ver que una cosa es tener una cocina grande, de esas que tienen una mesa y todo, y llevarse un cuaderno para trabajar en el rato muerto que pasa mientras las cosas hierven, y otra bien distinta estar preparando un trabajo en la computadora a dos ambientes de distancia de las hornallas y tratar de hacer eso mismo. El resultado está a la vista: el agua es para que el arroz quemado del fondo de la sartén esté, mañana, limpiable.


Primero de marzo, entonces. Se terminan las vacaciones, que dejaron:

- mi segundo cambio de trabajo (paso a hacerme cargo de grupos de adolescentes de secundaria) (ayer fue mi último día en el instituto en el que trabajé por dos largos años; quise hacer un post sobre eso y no encontré las palabras)

- dos monografías en veremos,

- un trabajo terminado en fecha, no tan prolijo como yo habría querido,

- una enorme cantidad de libros comprados para ser leídos quién sabe cuándo,

- una enorme cantidad de fotocopias para ser leídas lo antes posible, que es quién sabe cuándo,

- una cantidad irrisoria de páginas reescritas del final de mi novela y, last but not least,

- una sartén de arroz integral a la cebolla quemado.


Pensándolo bien, no está tan mal. Y parte del arroz hasta estaba comestible.

lunes, 25 de febrero de 2008

Estadísticas poco brillantes

Sigo preguntándomelo, ¿por qué de los cinco gatos locos que entran a mi blog parece que cuatro entran buscando lápices 2b? Todos los meses tengo alguno, pero parece que Febrero aumentó la tendencia. ¿Debo imaginar que detrás de todo esto hay madres preocupadas mirando google para ver qué se supone que sea eso que le tienen que comprar al nene?


Iba a escribir una explicación porque la pregunta "qué es lápiz 2b" (sin acentos, claro) que vi dos veces formulada distinto en mi ShinyStat, simplemente porque me hizo un poco de gracia. Pero desisto, nah, señora, pregunte en la librería.

jueves, 21 de febrero de 2008

Luna vieja

Es un post obvio, no hace falta decirlo.


La foto está sacada desde una ventana de mi departamento. Es raro que se viera, vivo en un interno, pero ahí está, sí, el eclipse. Después de que tanta gente estuviese todo el día hablando de él, después de ignorar los comentarios por horas y horas, terminó metiéndose en mi casa, de contrabando, para que no pudiera olvidarme de él y para que mi señora madre me insistiera para sacar una foto igual a tantas otras fotos que se van a ver hoy en esta cosa que da en llamarse internet.

Después de todo no está tan mal. Y es cierto que mi cámara de fotos ve más estrellas que yo por la ventana. Parece reírse un poco de la intención de mirar alguna estrella antes de dormirme (costumbre vieja en mí) con la que puse la cama abajo de la ventana, para ver nada más un parche de cielo parduzco y ventanas de vecinos.

domingo, 17 de febrero de 2008

1974

Se puede crecer con una canción sonando al lado y no prestarle jamás atención a la letra. Sobre todo, claro, si el disco (sí, disco, una cosa negra más grande que un plato con surcos que se guarda en un sobre de cartón) se perdió unos años antes de adquirir la competencia en lengua inglesa necesaria para hacerlo.

Este post viene, entonces, algunos años retrasado. O señala, más bien, el momento en el que la canción vino particularmente bien. Es de Paul Williams, se llama "Special to me", está en el soundtrack de Phantom of the Paradise y no me acuerdo de quién la canta, caramba.




Caught up in your wheelin' dealin' you've got no time left for simple feelin'
I thought I knew you but I didn't know you at all
Trapped inside your world of worry you miss so much when you always hurry
Well slow down baby you'll only get hurt if you fall

Well you told me one time that you'd be somebody
That you weren't workin' just to survive
But you're workin' so hard that you don't even know you're alive
Workin' so hard to be somebody special not working just to survive
Well you're special to me babe but what I don't see babe is
Where you go once you arrive
Where we go once we arrive

Damn all evil that takes possession until your pipe dreams become obsessions
They scare me baby and we should have nothing to fear
I'm no child but I can't help wonder it seems like some kind of spell you're under
You're listnin' baby but somehow you don't really hear

Well you told me one time that you'd be somebody
That you weren't workin' just to survive
But you're workin' so hard that you don't even know you're alive
Workin' so hard to be somebody special not working just to survive
Well you're special to me babe but what I don't see babe is
Where you go once you arrive
Where we go once we arrive

sábado, 9 de febrero de 2008

Prueba piloto

Elefantitos rosas / Pink elephants on parade

En una larga cadena de pensamientos colgados con una computadora a mano, terminé dando con esta pequeña escena de delirio alcohólico en Dumbo, que tenía perfectamente olvidada:



El dibujo resultaba valioso por sí solo. La letra, con sus castradoras advertencias contra los demonios del alcohol me resultaba un tanto torpe. Está bien, la película es de 1941, pensé, tampoco era para que hubiese una escenita de este tipo en una película infantil sin algún paraguas ideológico en el medio. Pero la sensación de malestar, de desacomodo entre la imagen y lo dicho seguía. Por las dudas, busqué la versión en inglés. No sin una cuota de sorpresa encontré esto:



Por esta noche, por lo menos, más vale ir a soñar con elefantitos rosas. De los que desfilan, no de los que hacen pactos con Satán.

lunes, 4 de febrero de 2008

Y sigue siendo un buen tema para canción

Don Meendo, vós veestes
falar migo noutro dia;
e na fala que fezestes
perdi eu do que tragia.
Ar querredes falar migo
e non querrei eu, amigo.

—Alfonso X