jueves, 11 de junio de 2009

Perlitas de la correspondencia Beckett-Schneider



"I'm afraid I don't know when life begins. I'm still waiting, personally." - Sam B.



"I dream sometimes of all German directors of plays with perhaps one exception united in one with his back to the wall and me shooting a bullet into his balls every five minutes till he loses his taste for improving authors." - Sam B.



"Jean sends her love, also Vicky.
Also our four goldfish named Hamm, Clov, Nell and Nagg." - Alan S.

sábado, 6 de junio de 2009

Porca miseria

El Village Caballito hoy parecía la tapa de una revista de actualidad barata: hordas de Cumbio wannabes por todas partes hablaban a los gritos y se detenían en grupitos chicos por todos lados, especialmente en aquellos lugares en los que podían impedir el paso. Para cuidar mi castigado sentido del oído pasé rápido hacia el Cúspide, que era mi principal objetivo hoy en ese edificio. Ante mis ojos incrédulos se presentó este pequeño espectáculo:



Al parecer se trata de un thriller en el que se cuenta cómo un laboratorio larga un virus de gripe que se convierte en pandemia no sin una dosis de exageración mediática, según pude ver. No es que haya sido una publicación oportunista, ¿no?

Al caso, el escritor, un español cualunque de apellido Caralps, posteó una cuasi-disculpa en su blog, que al parecer se reproduce en los volúmenes fotografiados arriba:
"Cuando escribí esta novela no había ninguna epidemia. Lo que quise hacer fue contar una historia que reflejara algunas de esas preocupaciones que los ciudadanos de a pie tenemos tan a menudo, al leer los diarios y ver las noticias de la televisión.

Terminé esta novela hace dos años, y su publicación estaba programada para más adelante, una fecha algo incierta en un año de crisis. La virulencia de la epidemia de gripe que asola al mundo mientras escribo esta nota, y la impactante similitud entre la realidad de los hechos y la fantasía de mi novela, hizo que mi editora y mi agente se confabularan para publicarla de inmediato. "

De eso al parecer hace algo menos de un mes. 


Cabe preguntarse si los editores españoles no tendrán un stock de libros inéditos sin imaginación listos para ser retitulados y lanzados al mercado cuando el menú periodístico del mes lo permite.

domingo, 24 de mayo de 2009

Audio

(post no apto para cualquiera)

Una tarde entera sentada en distintos puntos del parque Rivadavia. Lo que puede escucharse abajo hay que imaginarlo en contexto: uno de los pocos bancos con sombra a las 3 pm, una señora de unos setenta y pico con un changuito con libros (en algún momento me comentó con entusiasmo que acababa de comprarse una novela sobre unos castratti) y un promotor del Shopping Caballito, que se acercó a promocionar actividades para la tercera edad. Yo, mientras tanto, intentaba leer un libro sobre puestas de Beckett. Vaya combinación oportuna.
Grabé un fragmento. Me arrepentí un poco de haber cortado la grabación, lo más interesante vino después, con el comentario sobre el desalojo de la Huerta Orgazmika. La que de tanto en tanto canturrea un poco, si les alcanza el oído para escuchar eso, soy yo. 


sábado, 23 de mayo de 2009

A full fortnight's agony

Bien, ya entregué y defendí mi monografía sobre A tale of two cities para Literatura del Siglo XIX. Todo se resolvió con una tarde de nervios, una página en la libreta y ocho centésimas más para mi promedio, que empieza a lucir más o menos decente. 
Quedan dos monografías más. Las dos de seminarios. Tal vez debería tomarle la idea a esta muchacha, pero me gusta demasiado dejar a mi ello sueltísimo. Y no suelo robar ideas ajenas muy seguido.
Igual no voy a perder la posibilidad de torturar a mis cinco lectores con las sobras de mi trabajo académico. Por lo que estoy viendo, es muy probable que, a diferencia de lo que ocurrió con Dickens, caiga una cantidad significativa de material semidescartable al blogcito: por una parte, Beckett tenía un sentido del humor más retorcido, y una tendencia al fragmento suelto que Dickens nunca tuvo. Por otra, mi monografía dickensiana era un trabajo muy organizado y puntual, casi desde el principio, pero para la beckettiana tendré que andar un poco a tientas y encontrar mi camino a los tumbos. Creo que en una quincena, o tres semanas como mucho, tendría que poder entregarla y dedicarme a la última, un trabajo sobre Chrétien de Troyes que haré con mucha más calma, y probablemente en mucho menos tiempo.

Por hoy, entonces, la primera entrega de restitos:

Un video de una representación alemana de Quad. No lo encontré entero en ningún tubo (esto es apenas la mayor parte del Quad 1, falta el remate de este y el 2, que a mí me gusta un poquito más), pero alcanza para notar lo importante: un concentrado de la obsesión de Sam B. con el espacio y el ritmo. Es muy probable que base buena parte de mi monografía en esto.





Como frutilla de postre, un comentario que le hizo Beckett al director Alan Schneider en una carta, allá por 1957:

"I should make it clear that I want Endgame, too short (one hour and a half) to provide a full evening's agony, to be followed in NY by the mime* (20 minutes), and not by another short play by someone else"


* O sea,  Act without words I

sábado, 16 de mayo de 2009

Hoy me compré mi primer pendrive. Volví a pensar en mi normal retraso para adquirir gadgets tecnológicos: siempre compro este tipo de cosas cuando ya se han vuelto estrictamente necesarias, y relativamente baratas ($35). Ya alguna vez le dediqué un post a eso.


Cuando lo saqué del blister noté que tenía el mismo olorcito a plástico nuevito de los juguetes recién desembalados de mi infancia. 

sábado, 9 de mayo de 2009

El chip de Spike


Como un vampiro que no puede morder. Un Roman de Troie en edición de páginas enfrentadas, verso francés antiguo y traducción en prosa moderna, en un stand adentro de la Sociedad Rural, a un precio razonable si se lo piensa en euros, no entre gentes como yo, de los que cobramos nuestro puchero en pesos argentinos. Nadie miraba. Pero no, no podría llevarme un libro sin pagarlo, aún sabiendo que hay argumentos morales de cierta validez para sustentar mi derecho a hacerlo.
 
Me tuve que contentar con llevarme de ese stand dos tomitos de la misma berretísima colección Librio, Le Spleen de Paris de Baudelaire y Les Illuminations de Rimbaud. Total para mi nivel de francés actual no tiene mucho sentido que me ponga en exquisita con la calidad de la edición, y de acá a que esté en condiciones de lamentar estas probablemente ya voy a tener la fortuna de J.K. Rowling. O, lo que es también probable, mis largas tardes de rebusque haciéndome amiga de las polillas y los ácaros de las librerías de usados me habrán deparado hallazgos que lo suplan*.




Mis visitas a la Feria del Libro siempre se encuadraron en uno de dos recorridos típicos: 

1- Ir con alguien. En ese caso, dependió siempre mucho de con quién y de qué clase de relación con los libros compartiéramos: las actividades variaron entre funcionar sin muchas ganas de guía y recomendar libros, o con compañías más librescamente afines andar de acá para allá compartiendo hallazgos o pequeñas lecturas en voz alta en los pasillos. En todo caso, el rasgo común fue el desorden, el andar de acá para allá revolviendo mesas con resultados diversos y con tiempos distintos (a veces mayores, a veces más cortos) que los míos.

2- Ir sola. Lo cierto es que la cosa de los stands sobreiluminados, los parlantes encimándose, y la sobreabundancia de sponsors, libros de autoayuda y viejas gordas sobreadornadas y creídas de su superioridad siempre me cayeron pesados, y que siempre traté de acotar la visita a lo estrictamente necesario: ver dos o tres puestos determinados, buscar este o aquel libro, pasar rápido por los stands de ofertas, irme. Una visita mía sola jamás duró más de una hora.




Esta vuelta había decidido tomarme la tardecita y noche para mí. Así que como estaba de buen humor se me dio por ir sola y tomármelo con calma. El resultado: cómo extrañé mi cámara de fotos, che. Seguramente el encabezado del post habría sido una foto de uno de los lemas menos felices que vi, "bestsellers for book lovers", en una pared externa del stand de Kel (librería que siempre se caracterizó por sus excelentes frases profundas), y por acá habría habido otra foto mía en un reducto que simulaba una tienda árabe, sentada en unos almohadones muy cómodos y leyendo en un Corán bilingüe (eso de tener la paginación al revés complica realmente la existencia) el pasaje en el que se cuenta la concepción de María y se refuta el cristianismo.



Y sí, es que la Feria es eso, una feria, todo pasa por tomarla como tal y disfrutar de lo circense del caso. De paso, volverse con algún par de libros baratos (o afanados, si usted es un delincuente sin escrúpulos) en bolsitas lindas, siempre inversamente proporcionales al tamaño del tomo.


* Hace cosa de tres semanas me compré un Hernani de Victor Hugo en francés, editado por su editor original alrededor de 1889, a 10 manguitos en una librería de Corrientes digna de Umberto Eco.

jueves, 7 de mayo de 2009

Miscelánea

Buenos Aires es una ciudad más o menos chata, pero no del todo. 
Hoy al volver a casa desde el Instituto de Filología noté, por primera vez, en la sensación de estar acelerando involuntariamente el paso, que Díaz Vélez hacia el Oeste, por lo menos llegando a casa, está en bajada. Podría haber vivido toda mi vida como estos cinco años que llevo en el mismo departamento, sin darme cuenta, de no ser porque mi cuerpo hoy cansado y engripado agradece los declives y porque haber transitado un ratito antes la cuadra de Perón entre 25 de Mayo y Alem (¿de cuánto será el ángulo de esa cuadra? yo apuesto a 40º) hace que cualquiera quede más sensible al relieve del terreno. Y eso que es una bajadita importante, más o menos unos quince centímetros cada dos metros.
De haber tenido plata para comprarle pilas a mi mp3 probablemente habría cruzado la cuadra colgada en algún razonamiento insostenible que incluyera, por ejemplo, a Dionisio Aeropagita y a Bob Dylan, vagamente motivado por algo de lo que leí para mi reunión de estudio de hoy.
No sé bien qué hago escribiendo esto. Nunca vino más a cuento la cita del costado*. 





* En el momento de publicación: "Nada más fácil para un escritor que escribir sobre sí mismo; nada más aburrido que la vida de un escritor."

martes, 5 de mayo de 2009

El abuelo Portones ya no reconoce a la familia




¿Qué? ¿Vos sos mi hijo? ¡No, usted lo que quiere es envenenarme el puré de zapallo! ¡Enfermera! ¡Écheme a este individuo sinvergüenza!




Photobucket



(Sí, Microchot lo hizo de nuevo)

Linquera

Otra Encyclopaedia Portennica, con olorcito a nuevo, que promete.

sábado, 2 de mayo de 2009

jueves, 23 de abril de 2009

Perdidos en el ciberespacio

Se lo tengo dicho a todo el mundo. Que yo mantenga mi vieja dirección @hotmail.com sólo se debe a que son pocos los amigos míos que usan gchat. La casilla de mail la abro una vez cada diez días, con suerte. Y sólo envío mails desde ahí en situaciones desesperadas. La última fue hace ya más de un año, para una ocasión tan particular que todavía la recuerdo.
Pero no hay caso. Tengo dos o tres conocidos que insisten en mandarme mensajes ahí. Son, sobre todo, ex compañeras de secundaria y familiares, gente que me tiene asociada con hotmail desde que abrí la casilla, hace doce años. Así que sigo sin resignarme a dejarla morir, y cuando veo que pasa la veintena de mensajes sin leer (90% de spam, por lo general) entro y hago limpieza.
Así es, entonces, que el tedio habitual se vio esta vez quebrado por la última ocurrencia del equipo del señor Billete Portones:

Photobucket

¿Una retomada del antiguo "conócete a ti mismo"? ¿Un pacto entre H.I.J.O.S. y Microsoft?

Sí, muy bien, acertó, es todavía más bizarro que eso:


Photobucket


No sé si facilitarme la vida, pero al menos la gente de Billete Portones consiguió, otra vez, levantarme el humor.

jueves, 9 de abril de 2009

Ideal para el reproductor de mp3 de la dama y el celular del caballero




(acá una muchacha subió un link de descarga)

lunes, 6 de abril de 2009

Maria Rita - Lavadeira do Rio


Esto nada más se puede hacer en portugués.




Ouça o barulho bravio das ondas que batem na beira do mar

domingo, 5 de abril de 2009

Eso no es la Bastilla, es un aula en Puán


No, no voy a terminar el 15 de abril, lamentablemente. Espero que mediados de Mayo no sea demasiado pronto. Pasa que el problema de invitar vampiros es que después cuesta un triunfo sacárselos de encima.
Así que, como la última vez, aviso que voy a estar bastante pegada a mi tema de monografía. Lo que dado el caso (Dickens) probablemente signifique algo menos de material de recorte, para el bien de la paciencia de mis pocos lectores.