lunes, 7 de noviembre de 2011

Ilusionismo

creo la paz que se aloja
en los confines del silencio
la moldeo con la imagen
de un idilio roto
años atrás
para que pises sus tréboles
con tus pies descalzos
y tengas en el pasto
sucio de cemento
sin pensarlo demasiado
una ilusoria sensación
de unión y libertad

domingo, 3 de julio de 2011

El quinto número está suelto y anda armado


por Ezequiel Vila

La posibilidad de los game studies.

por Mariano Vilar

Motivación e iluminación de interiores.

por Matías Chiappe

Viktor Shklovski, escritor formalista.

por Rodrigo Baraglia

Repensando la relación epistemológica entre teoría y literatura

por Gustavo Riva

Comenzar a pensar la incoherencia y la contradicción

viernes, 1 de julio de 2011

Desde mi nueva ventana



(Sí, lo que se ve al fondo atrás de la primera línea de edificios es esto)

viernes, 29 de abril de 2011

El número 4 de Revista Luthor, especialmente pesado

por Guadalupe Campos

Narración y límites de la imaginación literaria


LA CONTINUACIÓN DE LA NARRATOLOGÍA POR OTROS MEDIOS
por Gustavo Riva

Comentarios sobre TvTropes.org


SOBRE LOS HOMBROS DE LOS GIGANTES
por Mariano Vilar

Gadamer, Foucault, y el problema del método.


SALVEN LAS SIRENAS
por Ezequiel Vila

Una apreciación sobre Fantasmas: imaginación y sociedad de Daniel Link


¿A QUIÉN LE IMPORTAN LAS OBRAS?
por Martín Azar

Postfacio a “Una que sepamos todos”


BREVIARIO SOBRE LA TEORÍA DE LOS GÉNEROS LITERARIOS
por Amor Hernández Peñaloza

Panorama de las concepciones genológicas en la teoría de la literatura




| TLtropes |

miércoles, 13 de abril de 2011

Alba

Pequeño cuelgue del día, para alguien que hoy me hizo falta





(Si el reproductor falla, se puede escuchar acá)

miércoles, 2 de marzo de 2011

Cuando Harry conoció a Lex

Allá por 2001 fui una alumna de letras novata y tiernita, de esas que salen a la plaza a leer a Joyce en una bella edición de tapa dura en lengua original, pero se creen en necesidad de esconderse en su casa para leer a J.K. Rowling, en una traducción tan mala que ronda lo criminal, lo único a mano gratis en Internet. De ese closet, afortunadamente, salí hace mucho, y este blog es una buena muestra de ello.
Con el tiempo y las relecturas, fui juntando ideas respecto de Harry Potter y lo amargo de sus desventuras, y ganas de sistematizarlas, pero me faltaba el tiempo y el espacio para ordenar mi cabeza y sentarme a escribir. Finalmente la querida revista Luthor pudo convertirse en el lugar indicado para algunas de esas inquietudes, que desde el lunes pasado pueden leerse acá.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Hacia arriba

Mientras trataba infructuosamente de pensar en algo para escribir sobre el día de hoy, caí en la cuenta de que en realidad lo que precisaba era transmitir un estado de la percepción, un punto intermedio muy incómodo entre lo inteligible y lo sensible, que para más presentaba algunas peculiaridades que lo hacían particularmente difícil de objetivar en una representación externa. Estaba a punto de darme por vencida: la prosa no poética no es el mejor modo de representar este tipo de relaciones con el entorno y con la propia cabeza, y parte de lo que necesitaba expresar estaba, justamente, en su insoportable falta de poesía. La búsqueda de una imagen, también, estaba fuera de consideración, porque aun las mejores representaciones de las percepciones de un tiempo vaciado (en pintura o en fotografía) no pasan del congelamiento de un momento de espera que se desentiende de su carácter temporal.

Y entonces me acordé de esto:





martes, 21 de septiembre de 2010

El fin del invierno


Pequeño paseo por lugares que veo muy seguido. Click en las imágenes para verlas más grandes.











sábado, 18 de septiembre de 2010

jueves, 2 de septiembre de 2010

Un día de aquellos


De chica, alguna vez soñé cómo pasar el nivel 8-3 de Super Mario. Para cuando me desperté, por supuesto, sólo quedaban hilachas de estrategias que no servían para absolutamente nada.

Tal vez sería más sencillo pasar el día de hoy si me acordara del sueño de anoche, que se deshizo con las horas como una gota de tinta en el agua, quién dice.

Pero las tortugas que tiran martillos tienen la gracia de ser particularmente inoportunas.

miércoles, 30 de junio de 2010

Hoy no puedo afinar la guitarra

Primero fue la luz, esa leche oscura de la mañana, el colectivo vacío a contramano de la multitud, los dedos fríos dentro de los guantes sin otros dedos cálidos para sostener, los minutos contados, llegaste tarde, nadie te lo dice, claro pero llegaste tarde, y una mano anónima lo escribe en el registro con patitas de bicho azul, porque para esas cosas nunca falta quien dé una mano, anónima, claro.
Después volver a casa, línea nueva de colectivo, andá a saber por qué pero esta que llega más rápido se las ingenia para tomar un trayecto en el que es imposible que el sol no pegue bien en el fondo de la retina aunque se cierren los ojos, aunque se busque ese cansancio que duele en la garganta, y hay que esperar hasta la cama, también fría, también vacía.
Para dormir con minutos contados.
Y llegaste tarde, y nadie te lo dice.
Al final, la última vuelta a casa, la tarde que se desgrana en un pozo de píxeles, colecciones de casidesconocidos y de amigos perdidos, apenas unos pocos de los que cuentan, promociones para ganar vasos térmicos, pequeñas malas noticias esperables, otra imagen en la que no estaré, el día de mañana que se hace grito en las pestañas.

jueves, 6 de mayo de 2010

Tinta sobre papel

La Feria del Libro debe ser uno de los eventos más estables de Buenos Aires: todos los años para la misma fecha, todos los años con casi los mismos puestos, todos los años con presentaciones de libros que uno no querría leer anunciadas ochenta veces y espectáculos buenos apenas mencionados con una línea pobretona en la maraña del programa diario, siempre repleta de los mismos estudiantes, las mismas viejas emperifolladas, los mismos nenes de fin de semana, las mismas mesas de saldos, los mismos lemas poco felices. Si algo varía en la experiencia propia, depende mucho del recorrido propio.
Esta vuelta, fueron dos, en realidad: uno muy lúdico y cansador, sola con un presupuesto un tanto exagerado para mis parámetros normales, saltando de mesa en mesa en busca de pequeños tesoros inhallables. Eso de que está todo particularmente caro es cierto sólo hasta por ahí nomás: los precios son más o menos los mismos que afuera, sólo que se puede hacer recurso al descuento para docentes, que es algo que no opera en las librerías, por lo general. Y es esa pequeña diferencia, y la sobreabundancia de oferta, la que siempre termina tentando a los compradores y lectores compulsivos de libros como yo a comprar cosas que obviamente se van a mantener por lo menos por muchos meses vírgenes de ojos.
Menos mal que por lo menos encontré una antología de lírica gallego-portuguesa y recuperé un Cosas de mujeres de Fogwill para redimirme de la cuota de gasto poco razonable del día.
La segunda visita fue con acompañante. Ya una vez hice una tipología de mis visitas a la feria del libro, y esta fue bastante estándar: el acompañante en cuestión es lector, pero no adicto a los libros, y nos conocemos bastante poco, así que dentro de todo fue un recorrido corto, de esos en los que también hay que prestar un poco de atención a los gustos ajenos para, al menos, no perderse.

Para la FLIA, este año, hay que decir primero que nada que no fui en la mejor disposición del mundo: había dormido cuatro horas, quería llegar a dormir por lo menos una quinta para sobrevivir ese sábado a la noche y entonces estaba particularmente intolerante. Tal vez eso haya contribuido de forma decisiva al hecho de que no haya realmente disfrutado la visita esta vez.
Rescato la unión de buenas voluntades y el caos resultante: si hay algo que sí funciona en las FLIAs es ese desorden ecléctico de lo hecho a pulmón por mucha gente muy distinta. Paradójicamente, de todos modos, a la hora de los libros predomina una cierta uniformidad un tanto preocupante: puedo haber tenido mala suerte, pero cada vez que no fui estrictamente a lo conocido ni a las traducciones, lo que pude encontrar esta vez fue
1) Poesía cuyo mecanismo estético estaba en la fragmentación de trozos de prosa autobiográfica sobre anécdotas cotidianas
2) Poesía pseudoadolescente no del todo curada de los vicios del lector de traducciones
3) Prosa pseudo-autobiográfica con un sesgo ligeramente sensacionalista agotado hace mucho rato (eso que en alguna parte llamé hiperrealismo del exceso).
No quiero sacar conclusiones apresuradas de eso, prefiero pensar que tuve mala suerte (suelo tenerla) y que agarré sistemáticamente el volumen de al lado del que debí haber manoteado. Experiencias anteriores me llaman a concederle a la FLIA el beneficio de la duda.
Me volví con una traducción, un par de libritos de poetas que ya conocía de antemano y una novela de Lamborghini.

Debería volver al puesto francés de la Feria del Libro oficial. Pero me temo que por este año ya tuve más que suficiente.

Mientras no estuve

Ahora que, en tal vez el primer momento de verdadero ocio robado a la noche en diez o quince días, me pongo a intentar hilar algo con los retazos podridos de ideas escribibles que fui acumulando en mi cabeza (este es el quinto comienzo de este post), caigo en la cuenta de que el objeto-libro atraviesa todas las pequeñas crónicas y comentarios y puede ayudarme a sostener la trama caótica que tengo la intención de hacer.
Podría empezar entonces por una compilación de obras de teatro medieval que compré hará unas dos semanas por internet, y que fui a buscar el lunes. Podría narrar de eso los ojos claros, hermosos del estudiante con el que concreté el intercambio en un cruce de avenidas rumbo a ninguna parte. O la extraña escena simétrica inmediatamente después, en un vagón del subte D, cuando me senté exactamente frente a una mujer que venía leyendo exactamente el mismo libro que yo. Sólo que ella era más vieja. Y su edición tenía, también, unos cuantos años más. Y que ella se bajó una estación antes.
Después estuvo el congreso en La Plata, claro, con su inquietantemente simétrico trazado de calles, con un paréntesis académico en este año de aislamiento intelectual severo.
Y la feria del libro oficial, de la que quiero escribir algunas palabritas aparte.
Y su espejo invertido, la FLIA, que merece estar en el mismo post aparte.
Tal vez no sería tan mala idea hacer ese post ahora.

miércoles, 7 de abril de 2010

Draco II



Surveillance






El encargado de ahora en más de remorder mi conciencia cuando me cuelgo y levanto la cabeza de mis papeles en vez de trabajar.























Debería poner otro arriba de la computadora, como sugirió mi primito Lucas.


Dormir enroscada