miércoles, 25 de febrero de 2009

Y en medio del caos casi alegre de las montañas de papeles que se juntan en el escritorio, entre apuntes de Latín que no archivé, cuadernos con una o dos hojas usadas y otros escritos hasta por las tapas, carpetas de presentación, apuntes de didáctica general, cvs, listas viejas de biblioteca, hojas de desperdicio que guardo porque tienen una carilla libre, en fin, todo ese rejunte juguetón que dejó el año que se fue, corta la luz la silueta oscura de las letras de un poema del que era mejor no acordarse, y todo se hace un poco más gris, como los bordes de una hoja que se quema y se convierte en su sombra blanquecina de ceniza.

jueves, 19 de febrero de 2009

Se cae de maduro

domingo, 15 de febrero de 2009

Gift shop

En un ataque de irresponsabilidad y de hartazgo académico me hice el rato para terminar de leer Las Teorías Salvajes de Pola Oloixarac. A esta altura hacer una reseña sería un tanto inútil, hay ya unas cuantas dando vueltas por ahí. Así que baste con un comentario, simplemente porque lo tengo en la punta de la lengua y todavía guarda esa efímera nitidez de los sueños en el momento de despertarse.
En sí la novela es el relato de una expedición exploratoria al Buenos Aires snob, cuyos Virgilios son tres personajes que comparten (tal vez como rasgo central) el sentirse intelectualmente superiores al resto de la humanidad: una parejita de bloggers más feos que la desesperación, que se conocieron y tuvieron su primer romántico (?) encuentro durante una salida al Malba, y una puanera que sueña con temible, aguerrida ingenuidad tener éxito en la ardua tarea de defender una teoría pantanosa en la que ya se hundieron varios. Colgados de ellos como algas en una red salen en la pesca:
-Un diario de una chica setentista (muerta, no podía ser de otro modo) lo suficientemente idiota para esconder por seguridad el nombre de Mao tras un obvio y cacófono Moo, mientras da datos precisos de correspondencias reales para nombres de guerra, y localizaciones y horarios de operativos. 
-Un chico down calentón (que por supuesto se comporta igual que cualquier hombre calentón).
-Una caricatura de intelectual de izquierda con más pelo que ideas.
-La postal de una cátedra fósil de Puán que se vendería si hubiera gift shop de Filo.
(de hecho, creo que si hubiera gift shop de Filo sería un buen lugar para vender las Teorías)
-Geeks, C.S.P. un hack a Google Earth.
-Un antropólogo devenido cavallero assí feroz de presencia como espantoso de vista, y sus discípulos desertores
-Una parejita de snobs bonitos.
-Escenas de sexo grupal, claro. 
Todo se desarrolla en una prosa muy ágil y entretenida, con un tejido concientemente abigarrado de referencias culturales que funcionan como notas de color (mi favorito, el pececito Yorick), o como señales de tránsito o de humo para ubicar al universitario del siglo XXI y perder al resto de los mortales. Como rasgo de estilo marcado (a modo de tamborcito que toca la tonada de lo salvaje) hay una recurrencia de las analogías con el reino animal y vegetal, muy divertida y pertinente en la voz de la narradora, una muchacha que busca regularidades y proporción áurea en el ser humano, como buena estudiante de humanidades.
En total es una novela muy lograda, la confirmación tal vez de que la estética local vigente (la llamada a falta de mejor término "nueva narrativa", la de los chicos de los setenta, que tal vez podría denominarse cómodamente como hiperrealismo del exceso), aquí y ahora, sólo puede tener resultados óptimos en la caricatura y en una forma particularmente corrosiva de humor. 

jueves, 12 de febrero de 2009

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Ahora, pues, descendamos y confundamos allí su lengua




(Tigre - esta tarde)

lunes, 9 de febrero de 2009

Nota Post-it

En mi opinión el momento más ridículo e inquietante de Dracula, un núcleo de monstruosidad completamente siniestra, es la primera cena de Harker en el castillo. El inglés ultrapuntilloso con sus notas señala, al mejor estilo mesa de Mirtha Legrand, que el conde le sirvió "roasted chicken". Y que tiene que haberlo preparado él mismo, porque inexplicablemente en siglos de vampirismo no consiguió la compañía sino de tres mujeres francamente inútiles que no le sacan el polvo ni a sus propios cuartos.

Los riesgos de la traducción

No creo que me canse nunca de este viejo sketch del genial Todo x 2 Pesos.


viernes, 6 de febrero de 2009

Pequeñas delicias de la vida blogueril

Todavía no vi jamás este tipo de juegos dando vueltas en castellano. Y es cierto que guardan algo de la esencia vieja de un forward. Mezclado con un thread de foro de esos que se hacen para pasar el rato. 

Aun así, por el grado de libertad lúdica que tiene, y porque tengo cosas que hacer y eso me hace más susceptible a este tipo de entretenimientos, voy a romper dos reglas autoimpuestas: Una, del uso de este blog, es la de publicar en este sitio una traducción a otra lengua de un post propio. Va a modo de comentario, se podrá ver haciendo click abajo, y es un gesto de cortesía hacia Kubla, que es el que me pasó la pelota. La segunda es la de pasar un pedido a otros.

El algo-así-como-juego es postear "a phrase that rings true", lo que, traduttore traditore, interpretaré como citar algo que uno querría haber dicho, y luego pedirle a otros cuatro monos con blog que hagan otro tanto, es decir, pasala y que no vuelva.  

Cualquiera que me conoce más o menos bien sabe de mi perpetua obsesión pesadillesca con este poema de Álvaro de Campos (uno de los heterónimos de Pessoa), "Tabacaria". Estuve tentadísima de ponerlo completo, son muchas las cosas que me gustan en estos versos (el paréntesis de la nena con sus chocolates, por ejemplo, o aquello de "con la muerte poniendo humedad en las paredes y cabellos blancos en los hombres"), pero creo que con unos versos y los links para leerlo entero alcanza.


Que sei eu do que serei, eu que não sei o que sou?
Ser o que penso? Mas penso tanta coisa!
E há tantos que pensam ser a mesma coisa que não pode haver tantos!
Gênio? Neste momento
Cem mil cérebros se concebem em sonho gênios como eu,
E a história não marcará, quem sabe?, nem um,
Nem haverá senão estrume de tantas conquistas futuras.
Não, não creio em mim.
Em todos os manicômios há doidos malucos com tantas certezas!
Eu, que não tenho nenhuma certeza, sou mais certo ou menos certo?


En castellano (ya que rompí el voto de no traducir, lo rompo del todo):

¿Qué se yo lo que seré, yo que no sé lo que soy?
¿Ser lo que pienso? ¡Pero pienso tantas cosas!
¡Y hay tantos que piensan ser lo mismo que no puede haber tantos!
¿Genio? En este momento
Cien mil cerebros se conciben en sueños genios como yo,
Y la historia no señalará, ¿quién sabe?, ni a uno,
Ni habrá sino estiércol de tantas conquistas futuras.
No, no creo en mí.
¡En todos los manicomios hay locos dementes con tantas certezas!
Yo, que no tengo ninguna certeza, ¿tengo más o menos razón?



Difícil tarea, cuatro personas que se vayan a prender con esto. Hum. Bueno, muchachos, no están en lo más mínimo obligados a seguirla, pero si quieren, es una excusa para postear algo: Mariano (a quien probablemente le moleste un poco), Ganirivi, Juan y Nicolás.



Para aprovechar que estamos en febrero

Actualización para este post:

Desde hace poco se consigue una edición de bolsillo, relativamente económica, de El día de todas las almas de Cees Nooteboom.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Para no perder el hilo





(Estado de mi pizarrón - Diagrama posible de organización para la monografía - Primera versión - 4 AM)

lunes, 2 de febrero de 2009

Va tomando color






(Plaza Francia - Domingo por la tarde)

martes, 27 de enero de 2009

Jo Hisaishi - Banda de sonido de Nausicaä del Valle del Viento




Si tienen buenos parlantes, entren a la página de YouTube y pónganlo en alta calidad que se escucha estéreo. Lo vale.

(sí, leo bastante literatura trivial)

Leer en secuencia los escritos de casi cualquier tejedor de palabras deja siempre el rastro de los pequeños aprendizajes, de los pequeños arrepentimientos por errores literarios pasados que se ocultan como pueden bajo una maraña de obsesivas pruebas que parecen querer decir "no, pero yo soy capaz de escribir algo mejor que eso". Es una sensación particularmente penosa cuando se trata de escritos propios, volver a mirar la novelita que se escribió a los doce o los poemas de los dieciocho, al menos en mi caso, es casi un dolor físico. Se me da por preguntarme qué pensaré de mis escritos actuales dentro de quince años, y hay que decir que me corre un cierto escalofrío molesto que hace falta ahogar con un buen mate o unas horas de estudio.
Pero cuando se trata de los escritos de otro resulta hasta entretenido. Pocas veces ocurre el caso de un escritor que se desinfle (se me ocurre J.K. Rowling, con los últimos dos libros de la saga Potter, algo que consideré trabajar para la monografía sobre literatura trivial, y que tal vez hubiese sido una decisión mucho más sabia que los vampiros), por lo general lo que uno ve es cómo se van desarrollando capacidades, como una florcita que se abre, aún cuando el tipo o mina en cuestión viva de esto, se le agoten las ideas al mismo tiempo que el presupuesto y tenga que inventar tramas ridículas que mantengan el teclado y la cuenta bancaria andando. Para seguir con ejemplos de literatura trivial (en realidad, los que siguen escribiendo cuando se les acaba la gasolina son sólo los escritores de cualquier cosa que se venda bien), Stephen King entraría entre estos: es indudable el aprendizaje técnico entre las primeras novelas y las últimas (una construcción más prolija de los efectos, pequeños experimentos formales casi poéticos, un uso dificilísimo y bien logrado del discurso indirecto libre), pero no por eso puede decirse que Salem's Lot sea peor que The girl who loved Tom Gordon. O que Bag of Bones, que se cuenta entre los pocos libros de los que me deshice deliberadamente en mi vida.
Con Anne Rice ocurre algo infrecuente, para lo que al menos ahora no se me ocurre ningún otro ejemplo literario. Se me viene a la memoria la sensación rara que provoca ver una retrospectiva de Giorgio de Chirico, a quien se le dio en algún momento por parodiar con algo de crueldad el estilo de juventud que lo hizo famoso, y que es lo que cualquiera tiene en la cabeza cuando piensa en él. Anne Rice fue haciendo algo parecido. Todo su mundo ficcional es  cerrado y autorreferencial (sigo sin poder imaginarme qué es lo que habrá producido en su delirio místico actual), y usa eso como excusa para hacer ostentación de su autoconciencia. Cambiar de la voz de Louis a la de Lestat le sirve para burlarse un poco de su estilo por los setenta, y a la vez Lestat mismo, que es un personaje mutable, llena su discurso de espacios metatextuales en los que da cuenta de esas mutaciones en la forma de escribir. Todo merece ser reescrito, reinterpretado, se pueden narrar las últimas quince páginas de The Vampire Lestat en doscientas, si tan sólo se cambia el punto de vista, y se nos avisa de ello apenas comenzado Queen of the Damned
Es tan tarde que es temprano, así que en otro momento, si necesito hacerlo, escribiré una segunda parte para este post que sirva de cierre.

viernes, 23 de enero de 2009

Tiene nada más un par de horas, así que es más bien un primer intento de hacer algo con esta idea. Posiblemente mañana (o cuando la monografìa de Vedda lo permita) reescucharé la grabación y decidiré tirar todo a la papelera de reciclaje.





martes, 20 de enero de 2009

Dracoppola

...


No encontré la escena sola, así que busquen en el minutero desde 4.50 hasta 5.30.







(No termino de saber si es el mejor o el peor momento de la película, que por lo demás es un catálogo de todo lo que se puede hacer para arruinar posibles buenas ideas con posibles buenos medios)

(Hablando de películas malas de vamps, ya que puse este fragmento de película, la actuación de la actriz-olvidable-que-hace-de-Lucy es casi tan ridículamente deplorable como la de la difunta Aaliyah en la versión cinematográfica de Queen of the Damned)