viernes, 15 de junio de 2007

En la pasarela de bochos

—¿Qué entendés por snob? —preguntó Oliveira, más interesado.
—Bueno —dijo la Maga, agachando la cabeza con el aire de quien presiente que va a decir una burrada— yo me vine en tercera clase, pero creo que si hubiera venido en segunda Luciana hubiera ido a despedirme.
—La mejor definición que he oído nunca —dijo Oliveira.


Dentro de los mandatos estéticos del estudiante de literatura hay uno que incluye volar bustos de yeso a palazos. Es de buen gusto citar a un Fulanito Menganoni que conocen cinco gatos locos y que se compró de oferta en la mesa de saldos más cercana de Corrientes, de mediano buen gusto una cita de lírica rock, un bizarrismo que tiene su parte de gesto de ay pero qué poco académico que soy en la cita de literatura pop (bueno, soy un poco culpable de eso, con mi inocultado fanatismo por la narrativa de J.K. Rowling que el lector atento y curioso (de cuya existencia por lo menos dudo) habrá notado en algún lado), por lo general acompañada de un largo tramo de justificativos, y mala palabra citar el canon, sobre todo en sus partes más populares, aquellas que una señora gorda que no tocó más de un libro cada dos años desde la secundaria, con suerte, reconoce como el canon.
Mi edición de Rayuela llegó a mi estante de abajo (recién estrenadito entonces, formación original, pena que no hubo click para la foto (aunque sí hay listas manuscritas, en algún lado)) por designio de mi abuela. Señora querible pero muy conservadora, que sabía que era un libro conocido de un autor de buena reputación, pero que se podría haber horrorizado visiblemente de darle eso de leer a una nena de 14 años si hubiese sabido lo que había adentro. (Juro que, tangencialmente, todo esto tiene que ver, paciencia). De hecho, me acuerdo de alguna mirada de leve alarma cuando notó que no estaba leyendo el libro de comienzo a final, sino que saltaba con confianza de la página cuatrocientos a la veinte sin mosquearme. Recuerdo que agarré el libraco cuando realmente sentí que no tenía nada mejor que leer, porque esperaba (uso mi definición de entonces, registrada en los nombrados inventarios) un bodrio de renombre.
Un estudiante de letras que se precie leyó y amó Rayuela. Pero si le llega el esnobismo intelectual ambiente deja que lo citen los blogs de los que llegan a la literatura desde fuera de la academia, los señaladores y las cartas de amor melosas. Él o ella va a citar autores ignotos para el común de los mortales (lo que tiene su parte loable, por supuesto, hay que difundir, el problema está en la restricción) y teóricos preferiblemente franceses. Cortázar, a los intertextos, encuéntrelo usté si tanto le gusta don, que no se lo vuá servir en bandeja. Ni le vuá recomendar que lo lea, si no lo conoce. Palazo al vacío. Y quien hable de estas cosas quedará confinado a las miradas de costado, sospechoso de asesinato, pero si esto no es actual, qué te pasa. No sólo en la ropa existen los in y los out, cool hunters encubiertos en la estética de las palabras hay unos cuantos. Basta mirar los links de un blog literario para sacar la vestimenta intelectual de quien los pone.
En alguna parte de esto prometí que iba a cerrar el sentido de la entrada, y pedí paciencia. Mis más sinceras disculpas a los que llegaron hasta acá y no comprendieron una sola palabra, o no consiguieron cerrar la coherencia laxa del fragmento en algo que parezca tener una cosa que se asemeje, en algo, al sentido.
Confío en que no serán todos.

5 comentarios:

mauro m. dijo...

me parece que lo que tendría que reeditarse y leerse más de J Cortazar es "La vuelta al día en 80 mundos"
ese tipo de libros (que no se leen de corrido, son hermosos para (h)ojear porque traen cuentos, ensayos, poesías, fotos, grabados, etc.)son como un género que inventó Cortázar y nadie siguió (Salvo Borges con Atlas, pero eso fue más para hacer guita y seguir armando el personaje)

la idea es berreta, pero "la vuelta al día en 80 mundos" es como un blog: todo mezclado, podés leerlo todo o solamente algunas cosas y en el orden que quieras.

no sé, a vos qué te parece?

saludos!

atenea dijo...

Está reeditado, y Último Round también, por Siglo XXI. El problema serio es que sacrificaron la bellísima estética de libro-objeto que tenían las ediciones originales (Último Round en dos tomos, la planta baja y el primer piso desensamblados, imaginate; la edición de La Vuelta... no sufrió tanto porque dialogaba menos con la disposición de página). Claro, está el precio también.

No se me había ocurrido, pero es cierto que hay una estética de lectura propuesta muy a lo blog en las últimas obras. Aún en un librito (algo) más tradicional y (muchísimo) más conocido como Salvo el Crepúsculo eso está.

mauro m. dijo...

Cuando cumplí 14 o algo así me regalaron Salvo el crepúsculo, lo leí mucho durante mucho tiempo.
En "Salvo..." también está presente eso que decíamos de "La vuelta...", pero me parece que es un gesto al que tampoco se le dio mucha bola el que, sabiendo Cortázar que ese iba a ser su último libro publicado en vida, publique lo que durante toda la vida dejó en 2do lugar: su poesía.

Y algo que a mí me parece también habría que tener en cuenta:
"la mayoría de los lectores contemporáneos se alejan más y más de la poesía, en verso, sin rechazar en cambio la que les llega en novelas y canciones y películas y teatro, cosa que permite insinuar: a) que la poesía no ha perdido nada de su vigencia profunda pero que b) la aristocracia formal de la poesía en verso (y sobre todo la manera con que poetas y editores la embalan y presentan) provoca resistencia y hasta rechazo por parte de muchos lectores tan sensibles a la poesía como cualquier otro."

Claro que Cortázar habrá estado en Francia por esa época, o Guatemala o anywhere but here, pero me parece que vale.

saludos!

RiCkY dijo...

interesante el texto y los comentarios, les tiro un video que encontre.

http://www.youtube.com/watch?v=SfZRZz4HAtU

atenea dijo...

Muy bueno el link, hace siglos que no veía eso.